Bernardino Álvarez Manuz: “En el puerto rompió amarras una embarcación de la Armada que fue a la deriva por toda la Bahía”

 

Joaquín Araúna Ajenjo. Reconstrucción del muro de la Catedral en la calle Cádiz , 1944, Fondo Regiones Devastadas, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander.

Bernardino Álvarez Manuz (82) tenía 7 años cuando se produjo el Incendio de Santander. Comparte los siguientes recuerdos en el Taller de la Memoria del Centro de Documentación de la Imagen de Santander:

El 15 de febrero de 1941, Bernardino y sus dos hermanos tenían sarampión. Lo que mejor recuerda de ese día es ver a su padre clavando las contraventanas del piso en el que vivían, en Barrio Camino, para afianzarlas, ya que el viento las destrozaba.

Su padre había llegado del trabajo en el Club Marítimo, de donde tuvieron que salir él y el resto de sus compañeros tirándose al suelo y avanzando como podían, agarrados unos a otros por el fuerte viento.

Además, recuerda que una embarcación de la Armada rompió amarras en el puerto y estuvo a la deriva por toda la bahía, en dirección al Club Marítimo.

El resto de recuerdos que conserva Bernardino corresponden ya a los momentos posteriores al Incendio y a cómo a mucha gente damnificada por el fuego la recogieron en las caballerizas del Palacio de La Magdalena y en el Hipódromo.

También recuerda ver todo derruido alrededor de Hacienda, el Ayuntamiento, la Catedral, la calle Cádiz, Antonio López… Dice que todo estaba quemado y que sólo quedaba el escombro, en unos años difíciles, pues hacia poco que había terminado la Guerra.

Cuenta que las mujeres preparaban la cestuca con la comida para los obreros que estaban trabajando en la reconstrucción. Una cosa que le parecía curiosa es que para ellos era importante que en esa cesta no faltase la cajetilla de tabaco, bien de Ideales o de Picadura.

También recuerda los barracones que se construyeron en la Plaza de Pombo, los Jardines de Pereda y al principio de la calle Burgos, en los que se fueron instalando todos aquellos comerciantes que habían perdido sus comercios en el Incendio.

Con 14 años, Bernardino entró a trabajar en el Banco Santander. Era 1947 y afirma que el entorno de Correos, el Ayuntamiento, la Catedral y los Jesuitas ya estaban reconstruidos. Dice que lo que permaneció más tiempo en la ciudad fueron los barracones comerciales, en los que se podía encontrar de todo, tanto librerías como perfumerías y zapaterías.

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