Los árboles de la Alameda de Oviedo

Aquél día de intenso viento Sur, las lunas de los escaparates estallaban, algunas de las planchas de zinc de los tejados se precipitaban al suelo y los coches aparcados terminaban contra las paredes del Paseo Pereda. Tanta fuerza tenía el viento que, para las diez de la noche, numerosos árboles yacían en el suelo arrancados, entre ellos los casi centenarios y corpulentos de la Alameda de Oviedo.

El hecho de que el viento arrancara árboles y tendidos eléctricos a su paso dificultó también la petición de ayuda por carretera a las provincias cercanas, como Burgos, porque cortaban el paso de los vehículos al quedar cruzados en la carretera. Santander tuvo que enviar a motoristas para poder llegar de manera más ágil y pedir la ayuda que por telefonía tampoco podía solicitarse por el efecto destructivo del viento.

Autor desconocido. Alameda de Oviedo, 1905-1914, Colección Thòmas, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander

Autor desconocido. Alameda de Oviedo, 1905-1914, Colección Thòmas, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander

 

Dámaso Fuertes. Calle de Burgos y Alameda de Oviedo, 1911-1913, Colección Víctor del Campo Cruz, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander

Dámaso Fuertes. Calle de Burgos y Alameda de Oviedo, 1911-1913, Colección Víctor del Campo Cruz, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander

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