Los cables caídos del tendido eléctrico se convirtieron en un gran peligro

A las 21:00 horas de aquel 15 de febrero de 1941, la ciudad ya se había vuelto intransitable. La surada arranca tejas de los edificios, rompe los cristales y derriba postes del tendido eléctrico. Los cables se convirtieron en un elemento muy peligroso. Rotos y zarandeados por el viento, producen chispazos y descargas, que aumentan las probabilidades de extender el fuego y, al contacto con el suelo, comprometen la seguridad de los transeúntes.

Joaquín Araúna. Incendio de Santander. Vista de la calle Santa Clara, 1941, Fondo Joaquín y José Luis Araúna, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander.