Adela Abad: “Santander daba pena. Había mucha miseria en las calles”

ADELA ABAD

Cuando se produjo el Incendio, Adela Abad tenía 19 años y vivía con su padre en la calle Marqués de Santillana, en un barrio de gente pesquera. Actualmente reside en Valladolid. De ahí era su marido, un ferroviario con el que se casó en la Iglesia de Santa Lucía el 5 de mayo de 1951. Un día de viento sur.

Este es su testimonio donado al Taller de la Memoria del Incendio, realizado por el Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS):

Recuerda que el 15 de febrero de 1941 se había levantado un viento terrible, que corría desde la bajamar hasta Canalejas y el Sardinero, aunque más que un viento, dice, era ya un ciclón que se llevaba balcones, tejados, tiestos y chimeneas. Como era sábado, muchas personas habían ido al cine. Y allí tuvieron que resguardarse ese día por las circunstancias.

Ella pudo ver el Incendio desde los jardines frente al Banco España y dice que mucha gente salía a la calle desnuda, porque sus casas estaban ardiendo. Los hoteles de El Sardinero, que durante el invierno no tenían apenas clientes, hospedaron a los damnificados. Los que tenían familiares con casa, se iban a vivir con ellos.

Todo el centro de Santander ardió. Y las casas que no había tirado el fuego las tiraba el viento cuando las azotaba de cara.

Adela cuenta que días después estaba prohibido encender las cocinas por temor a las llamas, porque casi todas eran de carbón, así que hacían fuego en la calle para poder cocinar. Además, se crearon barracones en el Ayuntamiento, en la Plaza Pombo, en la calle Jesús de Monasterio, en la Plaza de la Esperanza para que pudieran trabajar los comercios que se habían quemado.

Poco a poco se empezaron a construir las viviendas. Recuerda que aquellas que estaban entre Correos y el Ayuntamiento tardaron poco en reconstruirse; mientras que las de la calle Isabel II tardaron más. Se crearon viviendas en la Albericia, para que la gente se instalase allí.

Adela relata que Santander daba pena, pues había pasado por un bombardeo y luego por el Incendio. Había mucha miseria en las calles y de 1941 a 1943 o 1944 había hambre, cartillas de racionamiento…No se podía comprar nada, ya que para todo había colas y no todos los productos llegaban a todos los comercios.

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