Con la vida a cuestas

En las calles respetadas por el Incendio se amontonan enseres de toda clase, producto de la evacuación de los vecinos damnificados. Muchos santanderinos son acogidos por la solidaridad de amigos y familiares, que les ofrecen sus casas y comparten con ellos lo poco que tienen, recién salidos de una guerra civil.

Puedes conocer los recuerdos de los testigos vivos del Incendio en la sección ‘Testimonios’.

Joaquín Araúna Ajenjo. Incendio de Santander; calle Atarazanas (actual avda de Calvo Sotelo), 1941, Fondo Joaquín y José Luis Araúna, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander.

Joaquín Araúna Ajenjo. Incendio de Santander; calle Atarazanas (actual avda de Calvo Sotelo), 1941, Fondo Joaquín y José Luis Araúna, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander.

Los árboles de la Alameda de Oviedo

Aquél día de intenso viento Sur, las lunas de los escaparates estallaban, algunas de las planchas de zinc de los tejados se precipitaban al suelo y los coches aparcados terminaban contra las paredes del Paseo Pereda. Tanta fuerza tenía el viento que, para las diez de la noche, numerosos árboles yacían en el suelo arrancados, entre ellos los casi centenarios y corpulentos de la Alameda de Oviedo.

El hecho de que el viento arrancara árboles y tendidos eléctricos a su paso dificultó también la petición de ayuda por carretera a las provincias cercanas, como Burgos, porque cortaban el paso de los vehículos al quedar cruzados en la carretera. Santander tuvo que enviar a motoristas para poder llegar de manera más ágil y pedir la ayuda que por telefonía tampoco podía solicitarse por el efecto destructivo del viento.

Autor desconocido. Alameda de Oviedo, 1905-1914, Colección Thòmas, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander

Autor desconocido. Alameda de Oviedo, 1905-1914, Colección Thòmas, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander

 

Dámaso Fuertes. Calle de Burgos y Alameda de Oviedo, 1911-1913, Colección Víctor del Campo Cruz, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander

Dámaso Fuertes. Calle de Burgos y Alameda de Oviedo, 1911-1913, Colección Víctor del Campo Cruz, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander

La web ‘Desenterrando Santander’ muestra la ciudad antes de las llamas

Desenterrando Santander es una web que nace para enseñar visualmente cómo eran las calles de una ciudad que desapareció por las llamas en el Incendio de 1941. Su autor es Miguel Echevarría Bonet, graduado en Historia por la Universidad de Cantabria y con un Máster en Patrimonio Histórico y Territorial.

La web recopila material dividido en diferentes secciones. Imágenes, planos, noticias o bibliografías son algunos de los apartados donde se encuentra todo tipo de contenido sobre el Incendio de 1941 que arrasó Santander.

Junto a las imágenes, se muestra un recorrido por las calles, plazas, monumentos o avenidas de aquel Santander anterior a las llamas, que tenía casco histórico.

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Las fotos que ilustran el después del Incendio

Las imágenes del incendio que asoló la ciudad de Santander en 1941 impactaron en todo el mundo. Algunas de esas imágenes se encuentran disponibles en Europeana, la biblioteca digital europea de acceso libre, que reúne contribuciones digitalizadas de reconocidas instituciones culturales de los 28 Estados miembros de la Unión Europea. Es el caso de Europhoto, que ha cedido a esta biblioteca fotografías de distintas agencias de comunicación, como EFE, en las que se refleja el después del Incendio que arrasó la ciudad de aquel año.

Alrededor de 700 casas fueron derribadas por el fuego. Las personas que se quedaron sin casa fueron acogidas en hospedajes o polideportivos de la ciudad.

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18-02-1941 Santander

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18-02-1941 Santander

Tras el Incendio de 1941, Santander fue reconstruida. En esta imagen aparece el ministro de Gobernación explicando a Blas Pérez González cuáles serán los planes de reconstrucción de todo lo que las llamas se llevó.

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19-06-1941 Santander

Estrellita Castro, la tonadillera, con un donativo en su mano para la recaudación destinada a las víctimas del Incendio de Santander. Fue en una gala celebrada en el Casino de Madrid.

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08-03-1941 Santander

El político español, consejero nacional y procurador en las Cortes Españolas,  Alfonso Peña Boeuf, pasea acompañado por las calles de Santander mientras observa el destrozo.

 

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25-02-1941 Santander

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25-02-1941 Santander

La pesca llegaba a Puertochico y lo que hoy son los Jardines de Pereda

A Puertochico y lo que hoy son los Jardines de Pereda llegaba la pesca antes del Incendio de 1941 y muchos de los bajos de los edificios cercanos se utilizaban como bodegas para guardar las artes y aparejos. Toda esa zona de la ciudad era una mezcla de gentes de todo tipo. Como las panchoneras o las pescateras… Las mujeres que, ya fuera en el muelle, la lonja o las bodegas, comercializaban el pescado, generalmente el de sus maridos o parientes. Su contribución a la pesca, aunque no se hicieran a la mar, era fundamental tanto para el sostenimiento del sector, como el de sus familias.

Pablo Isidro Duomarco. Pescadoras en el muelle o machina de la Monja (dársena de la Ribera; rellenada posteriormente y donde se sitúan actualmente los Jardines de Pereda), ca. 1885, Colección Víctor del Campo Cruz, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander.

Pablo Isidro Duomarco. Pescadoras en el muelle o machina de la Monja (dársena de la Ribera; rellenada posteriormente y donde se sitúan actualmente los Jardines de Pereda), ca. 1885, Colección Víctor del Campo Cruz, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander.

José Luis Araúna: “Yo ya tenía 11 años y esas cosas tan fuertes no se te olvidan”

José Luis tenía 11 años cuando se desató el incendio que arrasó el centro de Santander en el año 1941. En este vídeo, fruto del Taller de La Memoria realizado por el Centro de Documentación de la imagen de Santander (CDIS), recuerda cómo fueron las obras previas al Incendio, cómo su padre, que era fotógrafo, salió a hacer las imágenes que posteriormente se convertirían en testimonio gráfico indispensable de ese gran suceso, y cómo finalmente tuvieron que desalojar su vivienda y recogerse en la casa Consistorial, al igual que muchos otros damnificados. Los recuerdos de José Luis están ilustrados con algunas de esas fotografías realizadas por su padre, Joaquín Araúna.