Los cables caídos del tendido eléctrico se convirtieron en un gran peligro

29 febrero, 2016

A las 21:00 horas de aquel 15 de febrero de 1941, la ciudad ya se había vuelto intransitable. La surada arranca tejas de los edificios, rompe los cristales y derriba postes del tendido eléctrico. Los cables se convirtieron en un elemento muy peligroso. Rotos y zarandeados por el viento, producen chispazos y descargas, que aumentan las probabilidades de extender el fuego y, al contacto con el suelo, comprometen la seguridad de los transeúntes.